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Todo lo que era hielo

La primera vez que te vi no me importó que fuera a ser la última, pero después me derretí en unos brazos que no conocía y sentí paz en un silencio que parecía hogar. La peor parte es que decidí no mirar para otro lado y todo lo que era hielo aquel día fue deshielo , fueron charcos y saliva enredada, anudada, enrevesada, envenenada. Y no fueron sólo besos, tampoco desastre, fue tranquilidad, luz y también final.  Así es como se atraganta la vida cuando el final tiene una fecha, cuando se puede medir hasta el último segundo, cuando la despedida te llena los ojos de vidrios y eres incapaz de entender por qué. De nuevo, la cuenta atrás se torna por una hacia delante y, en ese salto temporal, se ha marchitado la rosa. Ni sé de qué color era, pero sí quién era yo el día en el que al mirarte a ti, miré todos mis miedos de frente. Por último, quiero que lo sepas. Que le he dado vueltas, que he centrifugado tanto tu consejo que no sólo lo he intentado, sino que también lo he conseguido. Un...

No es amor de amarte

Caigo de nuevo en tu cuenta me pregunto qué haces aquí si hubieras sido la última persona  en la que me detendría y entonces oigo canciones de esas que más que del autor parecen tuyas, que más que tuyas parecen de nosotros y de esta gran revolución  que hemos hecho de nuestra compañía. Me detengo a pensar,  aparte de en ti, en todas esas personas que,  como tú, habré dejado pasar por alto  al no ser lo que yo esperaba  de la vida para mí.  Probablemente tú no lo sepas que no es amor de amarte pero de no olvidarte nunca sí,  por haber dado sentido  a lo que significa admirar a alguien tanto por su esfuerzo como por su humor, tanto por su paciencia  como por lo que no esperas. Eva Álvarez @aunsintisoyfeliz

Después de la ficción

Después de cerrar los planes a largo plazo y equivocarme por darles una oportunidad. Después de la última llamada el avión termina despegando pero me quedo fuera viendo como se va. Después de culpar a mis sentimientos por estar tan enredados  que ya no entra ni un rayo de sol.  Después de la tormenta parece que llega la calma, pero si no cesa, también la ansiedad.  Después del bucle te das una tregua para entender  lo que nadie te explica.  Después de la ficción te das de bruces con la realidad hasta llegar a sentirte culpable por haberla creído.  Eva Álvarez @aunsintisoyfeliz

Hasta la mente

No es quien te araña la piel,  sino quien transforma lo más visceral en la oportunidad de volverse a sentir a salvo en un lugar del que nunca te has sentido parte. No es quien gana el pulso,  sino el que no pretende jugar,  ni siquiera ganar, solo dejarse llevar. No es quien se queda sin tiempo ,  es quien decide invertirlo en construir cuando todavía parece ilimitado, aunque no lo sea.  No es el que te cura la herida, es el que pregunta qué pasó y quién pasó  para no ser un reflejo. No es andar buscando,  sino todo lo contrario, para darte cuenta de no puedes controlar lo que ya se te ha ido de las manos.  No es empatía, pero sí una conexión , que te desnuda hasta la mente. Hasta la mente .  Eva Álvarez @aunsintisoyfeliz

Besos lentos con sabor a pausa

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En medio de la caída, en uno de esos días de inestabilidad emocional, después de haber respirado angustia y miedo, después de haber querido dejarlo todo, besos con sabor a pausa. Tras una eternidad de sentir nada, viviendo una vida en stand-by, una noche cualquiera se prende, de nuevo, el fuego que, más que arder, consume.

Enero 'a distancia'

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Enero y sus mil propósitos guardados bajo llave. Volver a observar el mundo tras una ventana, inundar la habitación con olor a café y agradecerle a la vida que me permita seguir contemplándola desde aquí. Seguir teniendo un hogar que, lejos de volverme loca, hace que me reafirme en la suerte que he tenido de nacer aquí. Los días iguales trazan una monotonía que, por primera vez en mi vida, me genera mucha paz. Y aunque esté cansada de que todos los conceptos caminen a distancia , estamos muy cerca de que todo se llene de luz.

Un mundo asfixiado

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Los pájaros comienzan a cantar esperanzadores y ajenos a este desastre. Son las seis de la mañana y, dueña de mi insomnio, cierro por fin mis ojos y me dejo volar hasta creer respirar aire nuevo y libre que no haya bañado estas cuatro paredes de cárcel que empezaron siendo una pausa para convertirse en una eternidad.  Nada tiene que ver este silencio con las sirenas agónicas que piden auxilio cada tarde y ponen de testigo a un mundo asfixiado que ya no sabe cómo debe sentirse. Por desesperación, empiezan los ateos a rezarle a algún dios para que no se rompan más familias y los aplausos sean de una vez porque ya no hay humanos dejando esta vida.