I swear

No podía dormir, de veras, pensaba que ojalá las cosas fueran de otra manera, pensaba que tengo tanta suerte que no cabe en un solo cuerpo y que, a pesar de eso, preferiría permanecer tal cual, preferiría dormir e irme sin hacer ruido porque me muero de miedo y tanta angustia presionando mi vida contra las paredes limita mucho mi capacidad de hacer las cosas bien.
No soy valiente, a diferencia de lo que he creído de mi durante toda mi vida, por eso es que hoy no tengo el coraje ni la franqueza de afrontar mi nudo en el estómago, por eso de que llevo toda la vida midiendo mis pasos, mis actos, poniendo sonrisas en todos los rincones, dando de mi todo sin que fuera en vano para que lo que más quiero en la vida siempre, absolutamente siempre, estuviera orgulloso de mi. 
No quiero reconocer que se me ha ido de las manos y que, por fin, estoy viviendo, que soy feliz aunque me cueste despertarme y ver que un día más no tengo ni soluciones ni respuestas, que hay días que tampoco tengo las preguntas, ni la actitud, ni las ganas de seguir arriesgándome.
Sé que no son razones suficientes, pero esta vez el miedo no es perder, el miedo se hace un hueco en mi pecho para ponerme en alerta de que las cosas están saliendo bien y que tengo que ser fuerte, que las decisiones están para tomarlas.

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