WELCOME APRIL!

Querido Abril, esperemos que no me des ni me quites nada que más tarde no puedas justificar. Confío en ti y en que no dejes marca, o al menos, no demasiada. Supongo que pedirte esto no me pone las cosas fácil, solo quería avisarte de que ya fuiste, en su día, el terremoto que cambió mi vida. Tu lluvia, querido Abril, sabe a mi pasado, a mi presente, a mi futuro. Tu aire frío es a la vez tan cálido que contiene en él los últimos resquicios de inocencia y con éstos, los recuerdos de aquella guerra, de aquella vida. Abril, querido, me hiciste crecer de golpe, mirando al frente. Maduré a raíz de ti, viviendo contradictorias historias a lo largo de los años. Me empujaste al cielo y me condujiste al vacío, te tengo miedo porque ahora mantengo la calma y aunque ésta no me hace inmune al resto, tampoco es capaz de romperme. Podría o debería enfrentarme a tus desastrosas y encantadoras horas, haciendo referencia a todos tus décimos o duodécimos días; pero recuerda, me debes una, tal vez dos.


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