Contigo no porque me matas.

Vivo en un continuo desacuerdo con la vida, cuando yo vuelvo hace tiempo que la gente se fue. Debería importarme porque la soledad es terrible, estar sola en un mundo como este debe ser una gran cuchillada por el costado y digo 'debe' porque nunca he estado sola. Nunca y siempre son términos muy fuertes, ¿no crees?, yo los odio, odio los extremos. Nunca nada va tan bien como para ser perfecto pero siempre podrá ir tan mal como para ser horrible. No odio la vida, no amo vivir; en serio, yo no soy extremista. Yo vivo como todo el mundo y siempre me encaminé a buscar el nunca desde que no estás. Por raro que parezca yo antes era más de poner la mano en el fuego hasta quemarme por los siempre y eso siempre termina, nada es eterno, nada es demasiado bueno, nada sale bien al final y esa es la pura realidad, el consejo no aceptado por nadie, pues nadie quiere oír que va a terminar, que todo tiene un final. ¿Qué si no ha terminado bien es porque no es el final?, mira, el final lo marcas tú, nadie más puede decirte que está acabando, nadie puede obligarte a empezar algo si tú te niegas. Es más, hay días en los que odio el mundo y éste me odia a mi. Para qué mentir, siempre se me dio fatal disimular todo aquello que en verdad me dolía. ¿Buenas noches princesa? Buenas noches cabrón, que aquella princesa yace sola en las ruinas del castillo que se le vino abajo cuando golpeaste con tu adiós en toda la puerta, dime que te hizo ella para prometerle un viaje a las nubes y darle un viaje para surcar los más profundo de su alma hasta sentirse así. No te la mereces, no se lo merece y, ¿sabes por qué? porque nadie merece ni lo bueno que tiene ni lo malo tampoco. 
                
                    ¿A qué estás esperando? El mañana no está garantizado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario