Te quiero como nadie y como todos juntos.



Dejamos el tiempo pasar como si no fuera nada, anhelando hasta el más mínimo detalle cuando algo nos gusta, sonriendo y pasando la mayor parte del tiempo sufriendo. Al fin y al cabo, cuando el sol se esconde y la noche llega somos propensos a odiar nuestras vidas o a odiar lo que será de ellas. Solemos imaginar la vida que queremos y no la que tenemos. Ahora mismo mi mayor preocupación se remite a ti, lo que tampoco es extraño en mi, llevo meses con miedo, miedo a que no volvieras, y ahora que te tengo, el miedo ha aumentado a que algún día te vuelvas a ir. 
Te quiero, y te aseguro que cuando hablo de ti, saltan chispas y mis pupilas se iluminan tanto que siento como recobro las ganas cuando te noto cerca, noto salir de mi todo lo que ha estado guardado tanto tiempo, pues hablando del dolor, noto como se va, hablando del miedo, sigue presente, sintiendo la ilusión que a decir verdad, siempre ha estado conmigo y manteniendo las esperanzas, que nunca se han ido de mi.

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