Nunca sentiste amor, porque de ser así, no hubieras querido hacerme daño.

Él la quiso, ella ahora le amaba. Ella le soportaba e incluso le temía. Sentía escalofríos de solo pensar en llevarle la contraria y dejaba las cosas pasar. Él se canso de lo fácil que ésta se lo ponía y simplemente se fue de su lado para cambiarla por otra que aún siendo más fácil nunca sería tan buena, y efectivamente, no lo fue y él se fue de nuevo, camino hacia alguien mejor, hacia alguien de quien enamorarse. Los días pasaban y para ella, parecían iguales, todos tristes, todos una batalla por ganar... batalla que no ganaría nunca. Él mantenía presa a quien una vez dejó escapar por miedo a no encontrar a nadie y ¿sabéis qué? Sí que la encontró, ni mejor ni peor, pero él se dará cuenta, que como la narradora de este amor sabe, nunca será amado y protegido de una forma tan fuerte y fiel como lo fue su primer amor, tal cual, como lo fui yo.

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