Nunca sabes cuando será la última vez que veas a alguien.

Deseo deshacerme de un gran cúmulo de palabras que se han hecho un hueco en mi, pero es cierto que ya no sé sobre qué escribir. Quizá deba hablaros del miedo, aquel que uno debe tragar y afrontar, ese miedo que nos conduce a más miedo por tenerlo. Sinceramente no he de saber cuál es el vuestro, pues a mi me asustaría que conocierais mi sensación de probar algo nuevo, de lanzarme a hacer algo que jamás en la vida había probado. ¿Sabes? Soy una persona a la cual le cuesta un mundo dar un sólo paso. Quizá ese sentimiento de miedo se provoque en ti al perder quién sabe qué. Puedo decir que esa sensación ya no me produce horror, he perdido lo más preciado en mí y a pesar de todo, sigo en pie, sigo viva. No sé si soy fuerte o fue el miedo quien me hizo serlo, no quedó más remedio. Cuando la persona que hace de muro en tu vida se va, caes completamente al vacío, dejando en ti la mayor soledad que hayas sentido nunca. Cuando alguien se va, sientes que se lleva una parte de ti que no reemplazará nadie, pero.. cuando él se fue, me desperté preguntándole a las que decían ser mis amigas quién eran y sobre todo, quién era yo. Eso es tener miedo a la vida. Eso es dejar de temer a perder, porque lo has perdido todo. 

1 comentario:

  1. ¡Hola! Pasaba por aquí para decirte que como tú blog es uno de mis favoritos has recibido un premio en mi blog. Un beso muy fuerte. ¡Y sigue escribiendo, que lo haces genial!

    PD: Me encanta esta entrada, me identifico tanto. Y explicas tan bien esa sensación que sientes cuando alguien muy importante se va de tu vida...
    Un beso muy grande.

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