Estoy harta de ironías, de regalarle mi tiempo a quien se lleva mi vida.

Estoy confusa, ni yo misma sé a quién quiero ni a quien echo de menos. Unos días no soy capaz de olvidar el dolor y por el contrario, otros días ni siquiera existe. Me miro al espejo, veo a alguien que no conozco y me pregunto quién soy yo y qué estoy haciendo aquí, me pregunto qué decisión me ha hecho estar donde estoy y quién estará esperando mi llegada. Vivo en un continuo desatino con la vida, en la que ni gano ni pierdo, ni sonrío ni lloro, me limito a vivir, pero ni siquiera sé de qué forma vivo. Estoy luchando por recuperar mi vida y todo lo que ésta conlleva y me alegro de poder conseguirlo sola, pero me preocupa que los días de lluvia me llenen el corazón y que por el contrario, los días de sol quiera esconderme de cada rayo para no verme brillar. Me asustan los ''buenos días,'' los compromisos y me niego a volver a sentir lo que ya sentí inconscientemente. Al mismo tiempo, como mi vida resulta una completa ironía,  no le temo a lo que quiera venir, realmente le temo a lo que ya se fue, y como no volverá, tampoco tengo demasiado miedo por ello. Me he convertido en alguien tan frío que se siente mejor cuando llora que cuando no siente dolor, me he acostumbrado a que me hagan daño y eso sí que me asusta. No quiero que me entiendas, ni siquiera que me escuches, quería escribir algo, pero siento que día a día te voy contando un pedazo de ésta que es mi vida.

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