Hay ciertos días que la vida parece tener un rumbo muy fijo, en cambio, otros días nos levantamos con la sensación de no saber, de no poder continuar por miedo, por no tener idea de qué camino hemos de escoger. A veces la vida te da golpes tan fuertes que sin querer la vista se nubla, y esa idea tan obvia se deshace poco a poco hasta ser un vacío cayendo al abismo. A veces simplemente en cada persona humana se produce una tormenta, la de verano, en la que pronto el sol asoma y la de invierno, aquella fría lluvia que se nos pega a la piel con una sensación de dolor inmensa, profunda. Simplemente hay días de inmensa furia o días de viento, tan pronto como un día abres los ojos y ese mismo viento anima a salir sin flaquear, con fuerza. Ya no sabes que camino escoger, pero sabes que hace tiempo volviste por él.
Ni siquiera por mí
Hoy amaneció nublado y no vino nadie. El eco retumbaba en las paredes mientras los pensamientos rugían aquí dentro. Me acordé, entonces, de todos los motivos que tuve para no hacer lo que hice cuando la debilidad vino a atraparme. Pero me dejé llevar por todos los motivos que me recuerdan que yo soy, hasta cuando no quiero, la que hace estas cosas. A punto de tronar, el día no me abraza, es difícil ver claridad cuando hay humo haciendo cenizas de todo lo que ya pasó. Tapé el resquicio, con él la esperanza y no me siento mejor al haberlo intentado ni siquiera por mí. Eva Álvarez @aunsintisoyfeliz
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