Hay ciertos días que la vida parece tener un rumbo muy fijo, en cambio, otros días nos levantamos con la sensación de no saber, de no poder continuar por miedo, por no tener idea de qué camino hemos de escoger. A veces la vida te da golpes tan fuertes que sin querer la vista se nubla, y esa idea tan obvia se deshace poco a poco hasta ser un vacío cayendo al abismo. A veces simplemente en cada persona humana se produce una tormenta, la de verano, en la que pronto el sol asoma y la de invierno, aquella fría lluvia que se nos pega a la piel con una sensación de dolor inmensa, profunda. Simplemente hay días de inmensa furia o días de viento, tan pronto como un día abres los ojos y ese mismo viento anima a salir sin flaquear, con fuerza. Ya no sabes que camino escoger, pero sabes que hace tiempo volviste por él.
Construir sin destruir
A un paso de mayo después de un año, entre las piedras brota verde, los cristales ya no están rotos, mojados: son ojos brillantes que proyectan la luz. A un paso de mayo, ni daños, ni ensayos, los sueños son cumplidos, los abrazos largos, el corazón ya no palpita ansiedad, angustia y miedo. A un paso de mayo, ningún esfuerzo en vano, agarré la ilusión con mis manos, viajé hasta hoy confiando y resultó extraño aprender a construir, sin destruir. Eva Álvarez @aunsintisoyfeliz
Comentarios
Publicar un comentario