Solía quererme porque tu me querías y eso era suficiente.

Las teclas de un piano y tu sonrisa guardada en una caja, la oscuridad en la que me encuentro y la soledad que busco. Hay un día en que luchas por recuperar tu vida pero te faltan muchos trozos, el más grande se lo llevó el consigo mismo y por eso me cuesta tanto avanzar. Una de las cosas de que te fueras es que hace tiempo que yo también lo hice, estoy a salvo, estoy contigo pero tú no me puedes ver. Hay miradas que indican desesperación, pero cuando te miro yo a ti lo puedes ver todo, dejo que me veas porque quiero verte a ti. El color de tus ojos, tu pelo iluminado por el color del sol, te juro que ha sido lo mejor. No ha habido ningún adiós, porque no hay final aunque eso pueda doler en determinadas ocasiones. Un clavel marchitado y un corazón que ya no vive, una historia inacabada y un amor que no te olvida. A veces duele más continuar tu vida que quedarte parada, pero te aseguro que mientras intento caminar estoy esperando algo y eso me hace que no avance más allá de un paso. No es fácil aparentar que la vida sigue cuando hace tiempo que dejó de ser vida.

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