Recuerdo las cosas simples y las recuerdo hasta que lloro.

He vuelto a luchar y he vuelto a perder. He perdido en todo. Ya no te tengo, ya no me tengo, me fui. La guerra que oculté continua, y con ella, la lucha que creí ganar ha sido un fracaso. Estoy vacía mientras que delante del espejo siento que estoy llena. Llena de rabia, de odio y de ganas de poner el mundo a mis pies. No puedo más con la ansiedad. Las taquicardias cuando tu nombre se oye de lejos, cuando duermo escuchando tu risa. Me asomo y ya no estás, ya no estarás nunca y no me gusta la idea de que no te vuelva a ver. Tenerte ha sido mirarte a la cara y saber que en algún momento te irías pero nunca pensé que ese día, justo ese fuera a ser el elegido para no verte a mi lado nunca más. Falta un día para cumplir un mes con tu ausencia y sigue doliendo como el primer día y quizá más. El tiempo no hace que te olvide, el tiempo alarga mi sufrimiento y me convierte en una persona que vive sin vivir viviendo a ratos. Agradecida quiero pedirte que me mandes una señal desde allá donde tú estés. Por favor, ya no más dolor, ya no más largas, dime de una vez que esperas de mi y te lo daré, lo prometo.

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