En cada una de nuestras vidas, hay una persona por la que cambiaríamos el mundo.

Exactamente no sé muy bien de que quiero hablar y es porque hoy, como pocos días me siento bien, he dejado las lágrimas a un lado y las he sustituido por una sonrisa. Si me preguntáis por qué, es porque me hace feliz, tiene un poder sobre mi único. Él hace que yo sonría cuando todo está nublado, e incluso cuando lloro, me hace sentir bien. Encontrar a una persona que llegue y lo llene todo, tiene mérito y mucho trabajo. Porque a lo largo de la vida te cruzas con demasiada gente que pretende hundirte, jugar contigo y ser insignificante, pues solo una vez en mucho tiempo encontramos a ese alguien que nos lo puede dar todo aun sin quererlo. Esa persona que es la única que te puede hacer llorar y a esas lágrimas darles una solución y una sonrisa. Él para mi ha sido la pieza que lo ha complementado todo, aquella que una vez puesta ha sido la correcta para poner todas las demás. Gracias a su aparición yo también me encontré. Su importancia me hace ser importante cuando estoy a su lado, su sonrisa me hace ser feliz cuando yo soy el motivo y su tristeza me hace enloquecer hasta hundirme. Y por amargo que haya sido mi llanto, hoy, él vino para cambiarlo todo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario