No llores por pensar lo que no tienes, date cuenta de todo lo que no te falta.

Pasan los días, todos tan rápidos y todos tan iguales. Todo pasa tan deprisa, que a penas te da tiempo a reaccionar. Levantas la cabeza, miras al frente y ves lo que no tienes, lo que tienes, lo que tuviste y lo que nunca tendrás. Lo ves todo y sientes miedo de que la vida siga pasando sin que te quieras dar cuenta, viviendo los momentos de alegría como si duraran poco más que un instante y sufriendo los días malos como si no terminaran... pero terminan, todo pasa, todo se va, todo acaba. Nada es ''para siempre,'' pues todos morimos. Vivir cada día pensando que la vida es eterna, con el miedo de perderle, con el miedo de caer y no levantar. Con el miedo de levantarte un día y que todo haya cambiado, o que todo cambie. Levantarse un día el cual,  será el último, sin saberlo. Nunca te despertarás con la certeza de saber que 24 horas después seguirás vivo. Y la vida continúa, ríes y lloras a ratos, pero siempre estás respirando. Siempre estás pensando. Unas horas estarás sufriendo y otras horas estarás disfrutando. Pero a pesar de todo lo que hagas, queriendo o sin querer, vivirás. Pero el día que dejes de pensar, de sentir y sobretodo, de respirar, ese día, habrás muerto, por lo que, hasta entonces, intenta vivir casi toda tu vida como si no fuera a haber otra, porque realmente, no la habrá.

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