Te pido un momento que dejes de mirarme. No me mires más pues no quiero que me veas. Me asusta que me veas como yo me veo. Odio mi reflejo, ya no quiero más espejos. Avanzo trepidante, pero tengo miedo. Si voy deprisa, tropiezo de nuevo. Y si caigo, tú sabes que si caigo una vez más, que esta vez no va a ser otro golpe que puedas tu curarme. Ni tú ni nadie. Caerme sería la opción más fácil para ser feliz de una vez por todas, pero esa manera de ser feliz tiene una consecuencia. Y yo no quiero estar enferma. Y es que tan fácil sería darlo todo por ganado, ganar de una vez por todas a esta sensación que me oprime la vida, que me duele. Por ti, una vez más por ti.
Ni siquiera por mí
Hoy amaneció nublado y no vino nadie. El eco retumbaba en las paredes mientras los pensamientos rugían aquí dentro. Me acordé, entonces, de todos los motivos que tuve para no hacer lo que hice cuando la debilidad vino a atraparme. Pero me dejé llevar por todos los motivos que me recuerdan que yo soy, hasta cuando no quiero, la que hace estas cosas. A punto de tronar, el día no me abraza, es difícil ver claridad cuando hay humo haciendo cenizas de todo lo que ya pasó. Tapé el resquicio, con él la esperanza y no me siento mejor al haberlo intentado ni siquiera por mí. Eva Álvarez @aunsintisoyfeliz
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