Este no es el verano que esperábamos.

Cuando llega el verano y cada persona toma su rumbo, pocas son las veces que pueden coincidir todos..las cosas cambian. Y cambian porque cuando estás lejos son muy pocos los que te llaman, los que son capaces de mandarte alguna señal y decirte que simplemente te echan de menos. Y cuando estás lejos y realmente correrías hasta el lugar donde quieres estar de verdad, te sientes débil, en mi caso, y algo impotente. Y cuando sabes que no puedes hacer nada por cambiar la realidad y que en ese momento, en el que han logrado estar juntos, tú no estás, y no se están acordando de ti, cuando sabes eso, sientes que cada kilómetro que te separa de todos ellos, es una patada más fuerte. Estas vacaciones no las califico como las mejores de mi vida, ni siquiera son buenas. Y doy de este año, por el año de las peleas. Porque parece que el mar no está en calma, porque nadie ponemos una sonrisa con las verdaderas ganas de ponerla por felicidad. Cuando vuelves y te das cuenta que nada es como antes, que cada uno de tus amigos ha encontrado otro sitio. Todo el mundo anda perdido y, ¿sabes qué? yo no tengo ganas de ir buscando nada. Aprovecho para darme cuenta de que has cambiado, que no eres la de antes, que nadie lo somos, pero que tú has cambiado, o fuiste diferente conmigo. Ya no se que mas decir, ni que mas hacer, pero no soy todo lo feliz que quiero ser en verano. En esta época del año, todos nos hacemos peor personas. Tendemos a irnos con quien no se nos habría ocurrido irnos. De ahí encontramos personas nuevas, personas mejores o peores. Y nos aferramos a otra realidad, que realmente no es la que nos hace feliz, pero es la que tenemos. Te echo de menos, pero ya no te quiero forzar a nada, y sí, quizá ha sido el verano el que me ha hecho darme cuenta de eso.

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