Dime donde estás que iré a buscarte.

Querido diario, quiero que sepas que no estoy bien. Que ahí afuera, en pleno mes de Junio, la tormenta se aferra a la ciudad. Que huele a tierra mojada, se sienten los golpes de lluvia contra el cristal. Cristal en el que me reflejo, y no quiero verme. No quiero que las cosas salgan mal, pero los días de tormenta, me gusta quedarme en casa, y acompañar a cada una de las gotas que caen del cielo, con una, caída de mis ojos. Creo que lo que me pasa es que me he acostumbrado tanto a ti, que tu ausencia en un segundo me hace daño.. por decir digo, que de infinitos olores distintos, el tuyo, es mi favorito, me hace sentirme como en casa, es la medicina que cura mi sonrisa. Comprende que si te vas me muero, pero me has prometido quedarte conmigo... es más, te quiero de aquí a la otra punta del continente ida y vuelva por siempre, pero creo que tu me quieres tantísimo como yo a ti, por eso, me alegro de que estés a mi lado... pero hoy, vida mía, no se donde estás, y por más que te busco, no logro encontrarte.

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